sábado, 10 de junio de 2017

Prostitucionismo

Paco Roda 
Trabajador Social del Ayuntamiento de Pamplona-Iruña

Prostitucionismo
Así es como se está construyendo la nueva revolución sexual patriarcal. Una revolución que amparada en el reglamentismo y en la protección de las mujeres prostitutas no va al núcleo duro del asunto.
07/06/2017

Dicen que es el oficio más antiguo del mundo. Pero servidor cree que es la dominación más antigua conocida. Y es que últimamente es habitual admitirla como un hecho incuestionable, como si fuera una viga maestra que sustenta las relaciones entre hombres y mujeres. Como si esta práctica de opresión patriarcal hubiera cambiado de acera o le hubiéramos dado la vuelta para mirarla de otra manera, más amable. Pero ha sido el feminismo el que nos ha enseñado y demostrado que la prostitución no es solo un mordisco feroz en las carnes de la historia. La prostitución es un mecanismo de dominio y subyugación de las mujeres. La prostitución fue la patente de corso del patriarcalismo protocapitalista y lo sigue siendo con el tardocapitalismo neoliberal.

Y hasta la fecha nadie, o casi nadie, cuestionaba esto: que la prostitución es una transacción siniestra del poder machista que perpetua una sumisión patriarcal a través de la dominación del cuerpo y el deseo. Y esta definición, primero feminista y después marxista en sus versiones más radicales, siempre ha sido admitida por el movimiento feminista. Otra cosa es que ahora se cuestione. Que ahora se venda que la prostitución es libertad y de paso, feminista. Y aquí interesa analizar esa deriva, sus efectos y sus consecuencias para las mujeres: el porqué hoy ir de putas ya no es cuestionable, el porqué el coño de las mujeres es un instrumento de trabajo, el porqué la prostituta ya no es una víctima, sino una mujer libre y además empoderada a través de su cuerpo en venta, el porqué una trabajadora sexual se presenta casi como una heroína que destroza las expectativas de los anticuados comportamientos femeninos, el porqué los hombres están ausentes de esta historia. Y es que hoy pareciera que la prostitución se define más por quién vende que por quién compra.

Qué ha pasado para que la prostitución pueda ser considerada un nuevo derecho de pernada, pero democráticamente regulado. Y aquí sí que hay un salto. Y además mortal, porque ningún grupo de mujeres, al margen de su profesión o situación de vida, tiene una tasa de mortalidad tan elevada como las prostitutas. Alguien dirá que regulando se protege mejor. En Ámsterdam, donde la prostitución está legalizada, sigue habiendo asesinatos de mujeres prostitutas todos los años.

Entonces uno se pregunta qué ha ocurrido en el seno de ciertos feminismos para que se incorpore en el discurso legitimador el consumo de coños a cambio de dinero. Y que no pase nada. Y no solo no pase nada, sino que la posición abolicionista sea considera no solo conservadora, sino además hostil contra las mujeres prostitutas.

Y es que hoy, en pleno retroceso de libertades públicas, de los recortes sociales, de los discursos segregacionistas; en medio de la lacerante violencia de género, la cual ignora como víctimas a las prostitutas muertas por sus proxenetas; en medio del reblandecimiento de las izquierdas estéticas bienpensantes, los nuevos discursos reglamentistas del mercado sexual están pidiendo paso para colocarse en la pole position del novísimo discurso liberador de los cuerpos para campear libres de victimismos.




Uno cree que en esta deriva que intenta equiparar el trabajo sexual con otros trabajos desde la perspectiva de la libre elección y la imposible liberación de la maldición del trabajo, es fruto de un declive del pensamiento crítico y radical. Y una de las cuestiones que el prostitucionismo está defendiendo con intensidad es la siguiente: hay quien libremente prefiere ser puta a ser cajera, limpiadora de oficinas o bombera. Y se argumenta desde la libre elección la decisión de hacer de tu coño un sayo. Que alguien prefiera ser puta a otra cosa, no confirma ni avala mayores cotas de libertad personal, ni siquiera demuestra un avance social, solo demuestra que el capitalismo ha perforado todos nuestros agujeros. Y por más que el prostitucionismo lo quiera justificar, la gran mayoría de las prostitutas del mundo no están en situación de decidir libremente qué hacer con sus cuerpos. Esa decisión «libre» se toma forzada por la necesidad de mantenerse a flote en medio de un pantanal de violencia, desigualdades y pobreza. Y eso lo demuestra el aumento de la prostitución en el reino de España, campeón del puterío socialmente consentido. Desde que la crisis nos cambió la vida, la prostitución de mujeres de más de 60 años ha aumentado en España. ¿Por decisión propia? Por otro lado, esa libre elección es una trampa que navega a la deriva en un mar de dependencias que a diario sangran nuestras vidas y cuerpos. Ser puta puede ser una elección privada, sí, pero solo así se explicará. Porque desde esa privacidad no se puede construir un discurso político de socialización sexual de los cuerpos. Y porque la prostitución solo puede ser abordada con políticas de género, no con políticas de mercado.

Pero así es como se está construyendo la nueva revolución sexual patriarcal. Una revolución que amparada en el reglamentismo y en la protección de las mujeres prostitutas no va al núcleo duro del asunto. Y esto es lo grave. Porque las nuevas teorías reglamentistas, la visibilización y empoderamiento de las trabajadoras del sexo, la propaganda a favor de los derechos de las prostitutas, no pretenden transformar o erradicar la prostitución. Ni siquiera tienen en cuenta a los puteros, ni trata de incidir en la responsabilidad de esa dominación sancionada ahora por un decreto. No. Las nuevas claves de este discurso no se enfrentan a la prostitución, sino a la forma de nombrarla, de socializarla, de considerarla, de gestionarla, de convivir con ella aceptándola. Por eso el reglamentismo compadrea peligrosamente con la postpolítica, porque rompe la cadena causal entre hechos y consecuencias. Eso por no hablar de los beneficios económicos de este negocio que en muchas ocasiones está en manos de proxenetas muy cercanos a la extrema derecha española. Así que, si banalizamos y normalizamos la prostitución, sepamos que estamos fortaleciendo las raíces de la desigualdad humana.

Servidor se declara abolicionista pero no por ello apoya medidas de control o castigo o criminalización hacia las prostitutas. Creo que alguien que reclama derechos para las prostitutas, no puede estar equivocada y no se puede estar en contra de ello. Pero no a costa de encubrir o silenciar los hechos y razones que determinan que la ecuación entre hombres y mujeres siga en caída libre. La prostitución, como dice Kajsa Ekis Ekman, no es otra cosa que sexo, a veces puro y a veces duro, y otras veces ni eso, que se da entre dos personas. Una que quiere y otra que no. Pero el deseo está ausente en esa relación. Ese deseo es el que se compra. Y esa transacción sexual es la que genera y avala relaciones de desigualdad. Por eso hay cosas que no se pueden pensar impunemente.

Fuente

http://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/prostitucionismo





“La razón por la cual la pornografía importa a las feministas”

“La razón por la cual la pornografía importa a las feministas”


                                              Andrea Dworkin

                                                                                                      


«La pornografía es un tema fundamental porque la pornografía afirma que a las mujeres les gusta que las maltraten, que las fuercen y que abusen de ellas; la pornografía afirma que a las mujeres les gusta que las violen, que las peguen, que las secuestren, que las mutilen; la pornografía dice que a las mujeres les gusta ser humilladas, avergonzadas, calumniadas; la pornografía enseña que las mujeres dicen NO pero quieren decir SÍ – Sí a la violencia, Sí al dolor.

 Además: la pornografía dice que las mujeres son objetos; la pornografía dice que el ser utilizada como objeto satisface la naturaleza erótica de las mujeres; la pornografía dice que las mujeres son las cosas que los hombres usan.

 Además: en la pornografía las mujeres son utilizadas como objetos; en la pornografía la fuerza es empleada en contra de las mujeres; en la pornografía las mujeres son utilizadas.

 Además: la pornografía dice que las mujeres son putas, coños; la pornografía dice que los pornógrafos definen a las mujeres; la pornografía dice que los hombres definen a las mujeres; la pornografía dice que las mujeres son lo que los hombres quieren que sean.

 Además: la pornografía muestra a las mujeres como trozos del cuerpo, como genitales, como aperturas vaginales, como pezones, como nalgas, como labios, como heridas abiertas, como pedazos.

 Además: la pornografía emplea a mujeres reales.

 Además: la pornografía es una industria que compra y vende a las mujeres.

 Además: la pornografía fija el estándar en la sexualidad femenina, en los valores sexuales femeninos, en las niñas y los niños que están creciendo, y cada vez más en los campos de la publicidad, en las películas, en los vídeos, en las artes visuales, en el arte y en la literatura, en la música en sus letras.

 Además: la aceptación de la pornografía significa el declive de la ética feminista y el abandono de la política feminista; la aceptación de la pornografía significa que las feministas abandonan a las mujeres.

 Además: la pornografía refuerza el poder de la Derecha sobre las mujeres al hacer que el ambiente fuera del hogar sea más peligroso, más amenazador; la pornografía refuerza el poder del marido sobre la esposa al hacer que el ambiente doméstico sea más peligroso, más amenazador.

 Además: la pornografía convierte a las mujeres en objetos y mercancías; la pornografía perpetúa el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa las divisiones contraproducentes entre las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa la baja autoestima de las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres; la pornografía perpetúa la desconfianza de las mujeres en relación a otras mujeres al perpetuar el estatus de objeto de esas mujeres; la pornografía perpetúa la humillación y la degradación de la inteligencia y creatividad de las mujeres al perpetuar el estatus de objeto de las mujeres.

 Además: la pornografía es violencia en contra de las mujeres usadas en la pornografía y la pornografía anima y promueve la violencia en contra de las mujeres como clase; la pornografía deshumaniza a las mujeres usadas en la pornografía y la pornografía contribuye y promueve la deshumanización de todas las mujeres; la pornografía explota a las mujeres utilizadas en la pornografía y acelera y promueve la explotación sexual y económica de las mujeres como clase.

 Además: la pornografía está hecha por hombres que aprueban, usan, celebran y promueven la violencia contra las mujeres.

 Además: la pornografía explota a niños de ambos sexos, especialmente a las niñas, y anima a la violencia en contra de los niños, y practica la violencia contra los niños y niñas.

 Además: la pornografía emplea el racismo y el anti-semitismo para promover la excitación sexual; la pornografía promueve el odio racial al promover la degradación racial como algo “sexy”; la pornografía idealiza los campos de concentración y las plantaciones con esclavos, el Nazi y el esclavista, la pornografía explota estereotipos raciales degradantes para promover la excitación sexual; la pornografía celebra las obsesiones sexuales racistas.

 Además: la pornografía adormece la conciencia, hace que nos volvamos insensibles ante la crueldad, ante el acto de causar dolor, ante la violencia en contra de las personas, ante la humillación o degradación de las personas, ante el abuso de las mujeres y niños y niñas.

 Además: la pornografía nos da un no futuro; la pornografía nos arrebata toda esperanza al igual que toda dignidad; la pornografía merma aún más nuestro valor humano dentro de la sociedad en general y de hecho roba nuestro potencial humano; la pornografía prohíbe la auto-determinación sexual a las mujeres y a los niños; la pornografía nos usa y nos tira; la pornografía aniquila nuestras posibilidades de libertad».

Andrea Dworkin
(Artículo publicado originalmente en Sojouner -Vol. 7. Nº 2, octubre, 1981-. Traducción: Silvia Cuevas-Morales)


http://www.culturamas.es/blog/2016/06/09/andrea-dworkin-la-razon-por-la-cual-la-pornografia-importa-a-las-feministas/